La integridad de las Bases de Datos en el Ámbito de Sanidad y Electromedicina

La integridad de las Bases de Datos en el Ámbito de Sanidad y Electromedicina

octubre 13, 2019 0 Por ealacer

La mayoría de los profesionales de la salud entienden la importancia de tener sus archivos y registros correctos para asegurar la integridad de los datos de los pacientes. Sin embargo, un sistema de archivo digital como el que en la actualidad está implantado ya en muchos hospitales y centros de salud, plantea algunos desafíos y preocupaciones únicos que pueden representar un riesgo mayor de lo que muchos de estos profesionales podrían percibir.

Antes esto, una de las prácticas más inteligentes en la actualidad es evaluar la eficacia de todos los procesos relacionados con registros y datos. De esta forma, podremos luchar por mantener coherentes los registros de pacientes, mantener unificados los archivos en todas las diferentes aplicaciones que se utilizan e intentar evitar los problemas que pueden surgir debido a una violación de datos.

Una pérdida de integridad de los datos puede resultar en una cantidad indeterminada de consecuencias que potencialmente pueden ser muy graves.

Sistema de archivo digital sanitario e integridad de datos: ¿incompatibles?

La centralización de la información sanitaria en un sistema de archivo digital tiene muchas ventajas, tanto para el sistema de salud, como para los propios pacientes. Sin embargo, un repositorio de información de este tipo no puede exponerse al sesgo: silos de datos, problemas de calidad y amenazas a la seguridad deben controlarse.

Las consecuencias de la falta de integridad de los datos podrían ser fatales en esta industria. ¿Cómo justificar un diagnóstico en el que no se ha tenido en cuenta un evento clave para el desarrollo de una enfermedad? ¿Qué podría suceder si algunos de los indicadores estudiados en una analítica quedasen duplicados o no constasen? ¿De qué forma se podría alcanzar una visión general sobre la salud de un paciente si la información está compartimentada?

Para garantizar la integridad de los datos hay que llevar a cabo una gestión diligente. Es preciso tomar medidas como:

  1. Creación y mantenimiento de la infraestructura digital adecuada: sólo de esta forma será posible agilizar cualquier proceso que involucre registros de pacientes y asegurar que las inconsistencias dentro del sistema de archivos están eliminadas por completo o, al menos, han quedado minimizadas. Automatizar al máximo es una de las claves para alcanzar el objetivo de integridad de los datos, ya que previene los descuidos y evita errores humanos.
  2. Monitorización del sistema: una vez que el sistema de archivo digital es una realidad, es necesario definir un plan de auditoría en el que se contemple la realización de evaluaciones periódicas que garanticen el aseguramiento de la calidad de datos. La clave para que este seguimiento sea eficiente es evaluar la exactitud de los registros desde el inicio, incluso antes de proceder a la migración de datos al repositorio centralizado, ya que así se evita arrastrar problemas anteriores. Tampoco hay que olvidar la importancia de llevar a cabo nuevas evaluaciones cada vez que se implementen actualizaciones o modificaciones a nivel de software o se aprueben nuevas políticas operacionales.
  3. Creación de una cultura de seguridad: la protección de la información del paciente en la era digital es una obligación reforzada por imperativo legal. Además de hacer la correcta elección tecnológica en lo que respecta a antivirus, firewalls y sistemas de detección de malware, es importante concienciar a los usuarios de su responsabilidad a este respecto. La integridad de los datos de pacientes no debe ser vulnerada y, para ello, todas las personas con acceso a la información han de estar formadas y preparadas para actuar con la mesura necesaria.

El mantenimiento de la integridad de los datos es el resultado de una labor continua y conjunta, bien planificada y llevada a cabo con los medios necesarios. Compromiso, formación, elecciones tecnológicas y designación de responsabilidades pueden complementarse con la contratación de servicios externos orientados a optimizar la gestión de los datos.

Bases de datos para la investigación sanitaria: ¿necesidad de un enfoque multidisciplinario?

Muchas personas de todos los ámbitos se sienten atraídas por la informática en alguna de sus múltiples facetas: juegos, ofimática, Internet, diseño asistido por ordenador, etc. Incluso parte de ellas son capaces de programar y desarrollar aplicaciones de pequeño tamaño, actividad que en numerosos casos aprendieron de forma mayormente autodidacta. Uno de los principales atractivos del desarrollo de aplicaciones a pequeña escala es su gran componente creativo, con el valor añadido de permitir ver los resultados de lo que se va creando de una forma casi inmediata.

Por otro lado, desde hace años existen en el mundo de los ordenadores personales y disponibles para el gran público sistemas gestores de bases de datos, como por ejemplo las distintas versiones de dBase®, Clipper®, FoxBASE®, Paradox®, Lotus Approach® y Microsoft Access®. Estos gestores han ido incluyendo, con el paso del tiempo, asistentes cada vez más sencillos y potentes para el diseño de tablas, consultas, formularios e informes, además de aumentar su capacidad con respecto a la cantidad y tipo de datos almacenables, rapidez, seguridad, etc.

Todo esto hace que parezca que, de todas las aplicaciones informáticas de pequeño tamaño, las más fáciles de desarrollar sean las constituidas fundamentalmente por una base de datos. Cualquier persona con conocimientos básicos de informática puede crear, en muchos casos de una forma muy automatizada, una o más tablas donde guardar sus datos, algún formulario para facilitar la introducción de dichos datos e incluso informes o resúmenes de aspecto profesional.

Sin embargo, no es lo mismo crear una base de datos para gestionar una biblioteca personal que crear una base de datos para una investigación, ya que los requerimientos exigibles para esta última son, o deberían ser, mucho más estrictos. La razón es sencilla: las bases de datos para investigación constituyen el soporte de un estudio científico. De la calidad e integridad de los datos que en ella estén almacenados dependerá en gran medida la calidad, integridad y validez final de dicho estudio. Si los datos de partida contienen una tasa significativa de errores o son incompletos, todo el trabajo posterior se verá afectado. Esta situación se puede incluso agravar debido a que muchas veces es necesario un cierto preproceso de los datos, por ejemplo aplicando determinadas operaciones en las que intervienen uno o más campos de una o más tablas para obtener un resultado concreto, o/y es necesario realizar una selección de la información, por ejemplo a través de consultas complejas en las que intervienen varias tablas y múltiples criterios. Si no se realizan correctamente, ambas acciones pueden introducir errores adicionales en la información a partir de la cual deseamos obtener conocimiento.

Usualmente, las personas sin una formación académica en informática utilizan procedimientos artesanales para la creación de aplicaciones, que básicamente consisten en la práctica conocida como “codificar y corregir” o, dicho de otra forma, ensayo y error. Al no ser un método riguroso, las posibilidades de éxito (incluso de éxito parcial) disminuyen drásticamente con la complejidad de la aplicación a desarrollar, disminución que se acentúa todavía más cuanto menos experiencia posea el desarrollador. Y, lo que es todavía peor, debido a que no se realiza ninguna verificación ni validación formal de la aplicación, es posible que se dé como válida y se utilice una base de datos en la que existan errores o deficiencias potencialmente graves, errores y deficiencias que difícilmente se habrían podido detectar en las pruebas informales que se hubieran realizado.