Historia del diseño gráfico

Historia del diseño gráfico

abril 18, 2019 0 Por ealacer

La litografía (del griego, literalmente “impresión sobre piedra”) fue inventada por Aloys Senefelder de Bavaria, en 1796. Senefelder buscaba una forma económica para imprimir sus propios trabajos dramáticos y experimentaba con grabados en piedra y relieves en metal. Un día, su madre le dictó una lista de ropa para lavar antes que él saliera. Al no tener a mano una hoja de papel en su cuarto de trabajo, Senefelder escribió la lista, con un lápiz grasoso sobre una piedra plana para imprimir. De repente, se dió cuenta que la piedra podía grabarse al agua fuerte, alrededor de lo escrito con el lápiz grasoso, y convertirla en placa para imprimir. Senefelder inició una serie de experimentos, que culminaron con la invención de la impresión litográfica. La imagen que se iba a imprimir no quedaba elevada como en la impresión a relieve, ni con incisiones como en los primeros entallados. Más bien, tomaba forma sobre la superficie plana del área donde se iba a imprimir. La litografía se basa en el sencillo principio químico de que el aceite y el agua no se mezclan. La imagen se dibuja sobre la superficie plana de una piedra con un creyón, pluma o lápiz con base de aceite. El agua se esparce sobre la piedra para humedecer toadas las áreas, excepto la imagen con base de aceite, la cual repele el agua. Luego, se extiende tinta con base de aceite sobre la piedra, la cual se adhiere a la imagen, pero no a las áreas mojadas de la piedra. Se coloca una hoja de papel sobre la imagen y se utiliza una máquina de imprimir para trasladar la imagen entintada al papel.
Al iniciarse 1800, Senefelder comenzó a experimentar con litografía multicolor, y en su libro de 1819 pronosticó que algún día su procedimiento sería perfeccionado para hacer posible la reproducción de pinturas. Los impresores alemanes encabezaron el desarrollo de la litografía a color y en 1837 el impresor francés Godefroy Engelmann designó al sistema: cromolitografía. En las primeras cromolitografías, una placa generalmente impresa en negro, implantaba la imagen,
y otras placas detrás de ésta proporcionaban la plasta de color o los matices.

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